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El peor viaje con marihuana de mi vida (ATAQUE DE PÁNICO)

Resumen de mi historia personal
     Me parece necesario aclarar que soy una persona con tendencias depresivas desde los 13 años. Comenzó a manifestarse en mí con la ruptura de mis creencias religiosas, el malestar general que me ocasionaba la muerte de mi madre, el convivir en una familia no convencional, una seguidilla de situaciones relacionadas con abusos y acosos sexuales y un autoestima machacado.
Recién a partir de los 16/17 comencé a presentar también síntomas muy leves de ansiedad que con el tiempo fueron agravándose. A cada paso que salía de la depresión, mi ansiedad empeoraba. Y cuando la depresión volvía, la ansiedad disminuía muchísimo.
     Así pasé varios años, saltando de la depresión a la ansiedad, hasta este último año que, prácticamente, soy una ovillo de ansiedad.


Resumen de mi historia con la marihuana
     Comencé a fumar casi regularmente hace más de un año, con mi ex pareja. Durante los primeros ocho meses jamás fumé sola. De echo, ni siquiera sentía que me pegara siempre. Después terminamos y empecé a fumar sola muy de vez en cuando o con amigos, y me empezó a pegar más y muy bien. En realidad, hasta solo con dos o tres buenas secas quedaba fumadísima. Mismo con el alcohol, con poco más de media botella de litro de cerveza ya estoy en pedo. Y, la verdad, en dos años nunca tuve un mal viaje; sí llegué a sentir un poco de paranoia, pero ante situaciones estúpidas y durante poquísimos minutos, y nada que no pudiese controlar y reírme de eso.
     Sobre mis flashes puedo decir que cuando consumía mirando alguna obra artística (musical, cinematográfica, etc.), me quedaba alucinada y lo disfrutaba muchísimo. Cuando lo consumía sola o en compañía, generalmente me producía risas y me llevaba a reflexionar mucho sobre la naturaleza humana. Era una sensación muy extraña, que me daba la seguridad de creer que podía comprender completamente a la otra persona. Como si hiciera un análisis sobre las reacciones animales que poseemos en nuestro inconsciente y la relación con los pensamientos naturales que tenemos todos hoy en día. Me gustaba mucho y sentía que descubría cosas nuevas, o profundizaba en las viejas.

     Las últimas veces quizás me daba cuenta de que me pegaba mucho y me daba un poco de espasmos en el cuerpo, muuuuuy leves, y lo bajaba comiéndome algo. Por lo general si tenía la sensación de que no me estaba pegando muy bien o que me estaba pegando demasiado, era consciente de eso, por lo que lo podía controlar complemente. Hasta ahora.


El peor viaje de mi vida
     El peor viaje de mi vida empezó con un buen porro de flores fumando en el balcón de la pieza de mi novio. Eran flores que yo ya había probado con el bong, y la verdad pegaban muy lindo. Como sé de mis límites, en un momento me di cuenta de que tenía que cortarla porque ya estaba muy fumada, pero mi novio me lo volvió a pasar y, como estábamos hablando, me olvidé y seguí fumando. Después me vino todo de golpe.
     Me tuve que acostar en la cama. Todo pasó muy rápido. Mis pensamientos iban uno tras otro, no frenaban. Mi novio entró para ver cómo estaba y a mí me daba vueltas todo. Me pidió que me levantara, pero yo le dije que no podía, me sentía como atropellada. De repente me di cuenta que mi corazón estaba aceleradísimo. Parecía como si hubiese corrido una maratón y yo estaba acostada sin moverme.
     Me dio una pequeña puntada en el pecho, ya no sé si imaginaria o real. Empecé a asustarme muchísimo y le pedí a mi novio que llamara a la ambulancia. Mi novio se negó, me dijo que estaba teniendo un mal viaje, que me tenía que calmar. Yo insistía, desesperada, en que me estaba por agarrar un paro cardíaco. Pensaba en que si me agarraba ahí, hasta que mi novio llamara a la ambulancia me iba a morir. Pensaba en que él no sabía de RCP, que tuve que haberle enseñado, que me iba a morir en la cama de mi novio, en pijama, semi en bolas. ¿O quizás era un mal flash, como el me decía?
     Mi mente empezó a trabajar y me empecé a decir a mí misma que me tenía que calmar, que era un mal viaje simplemente y que no me iba a pasar nada. Que si me relajaba la taquicardia iba a frenar. Intentaba respirar profundo y despacio, para que el corazón desacelerara, pero estuve un par de minutos así y el corazón me seguía a todo motor todavía, entonces me volvía a asustar y le volvía a pedir a mi novio que me llevara al hospital. Él insistía en que no me iba a pasar nada, que lo que yo tenía que hacer era relajarme. Pésimo consejo, por cierto, porque si pudiese relajarme ya lo hubiera hecho.
     Yo, mientras, tenía delirios. Pensaba en que inconscientemente yo me sentía en peligro y por eso mi mente primitiva se ponía en alerta y mi corazón se aceleraba. Pensaba en que tenía que encontrar la forma de sentirme segura físicamente, así mi cerebro lo entendía. Mi novio me sacó la ropa y me puso una remera suya, me dijo que me acostara en la cama, que íbamos a intentar dormir y que me relajara. Mientras él fue al baño, yo intenté acomodarme abajo de las frazadas, calentando mi cuerpo así mi cerebro iba a tener la sensación de que estaba a salvo. Lo intenté un rato y no funcionó. Así que me levanté y me saqué la remera de mi novio para empezar a cambiarme con mi ropa. Estaba convencida de que tenía que salir de la habitación e ir a un hospital. Convencida de que la única forma de calmarme iba a ser que me dieran una inyección que bajara mi ritmo cardiaco o que que cayera inconsciente.
     Cuando mi novio vuelve a entrar al cuarto yo estoy completamente desnuda con mi remera en la mano que quería ponerme, pero estaba demasiado nerviosa y temblorosa y se me dificultaba. Ahora, pensándolo, da risa, pero en ese momento era todo muy desesperante. Pensaba que encima que me iba a morir en la casa de mi novio, me iba a morir desnuda e iba a ser patético. Intenté salir de la habitación y mi novio puso su brazo entremedio. Yo intentaba vestirme, intentaba salir, intentaba escapar con urgencia. Cuando volví a intentar salir, mi novio otra vez se interpuso en mi camino poniendo su brazo, y a mí me costaba tanto hablar y respirar que le di un mordisco. Fue despacio y fue a consciencia, fue más bien una medida desesperada para hacerle entender que necesitaba al menos salir de la casa, pero él lo tomó como que me había vuelto loca. Y al mismo tiempo yo también lo comenzaba a creer.
     Toda esta sensación de muerte inminente terminó al momento en que pude calmarme unos segundos, sentarme en la punta de la cama y pedirle a mi novio que también se siente. Lo agarré del brazo, lo miré a los ojos y le dije con la mayor honestidad del mundo: "Yo sé que estoy teniendo un mal viaje, y probablemente sean paranoias mías, pero estoy muy asustada y yo me conozco mejor que nadie, y sé que para calmarme la única forma va a ser que salgamos de esta casa, que nos acerquemos a un hospital y nos quedemos afuera. Así voy a pensar que si me agarra un ataque al corazón, estoy literalmente a dos metros del hospital y me voy a poder salvar. Por favor te lo pido, haceme caso en esto, te lo digo conscientemente". Finalmente me vestí, salimos, me senté enfrente del hospital y esperé. Me dije a mi misma: "Ya estamos acá. Relajate. Si te agarra algo, estamos a salvo". Y poco a poco el miedo fue parando. Después caminamos y se me fue el miedo completamente, al ver que no me pasó nada y que todo fue una gran paranoia.

     Mi mayor miedo, en realidad, no fue el de morirme. Eso era lo que me mantenía acelerada y con ganas de salir de la casa. En realidad fue la peor experiencia de mi vida porque empecé a tener pensamientos crudos. Veía a mi novio a los ojos y pensaba: "Sé que su nombre es Nicolás, sé lo que vivimos, sé que conoce lo que yo dejé que el conociera de mí, pero realmente no me conoce. Nadie me conoce. Nadie realmente conoce a nadie". Son cosas que ya sabemos, pero que las tomamos a la ligera. Yo me las tomé como un peligro más. A veces uno no es consciente de las barbaridades que se le están pasando al otro por la cabeza. Empecé a tener una desesperación incontrolable. No era dueña de mi propio cuerpo ni de mi propia cabeza. No tenía miedo de que me hiciera algo; tenía miedo de que nunca iba a conocer realmente a nadie y nunca nadie me iba a conocer realmente a mí, y que todos vivíamos fingiendo que nos conocíamos entre todos, y que todo era una gran farsa.
     Empecé a pensar que nada tenía sentido; que toda esta vida que vivimos es una construcción que nos inventamos para no volvernos locos al darnos cuenta de que no tiene sentido absolutamente nada. Para colmo, los pensamientos iban tan rápidos que eran mucho más abrumadores de lo que hoy, estando sobria, lo son, pero aún así por momentos me aterran. Pensamientos que antes simplemente me deprimían, ese día comenzaron a generarme ansiedad y desesperación. Pensaba que, al haberme dado cuenta de cómo nadie se conocía con nadie, de cuán solos estábamos, de que nunca íbamos a ser completamente entendidos por nadie, de que todo era una construcción para no volvernos locos, entonces yo ahora iba a volverme loca. Pensaba que ya no iba a haber vuelta atrás.
     Me acuerdo que agarraba a mi novio y le pedía que habláramos o discutiéramos para poder darle sentido a algo, pero todo me parecía estúpido. Incluso pensar en si seguíamos estando juntos o no, si estábamos bien o estábamos peleando mucho, me parecía estúpido. Todo me parecía tan insignificante que sentía que estaba al borde de caer en la locura y no volver nunca más. Me sentía completamente sola en el mundo.
     Estas secuencias de pensamientos las volví a tener varias veces más, estando sobria. Hablándolo con mi psiquiatra y mi psicóloga, es más que evidente que en realidad el ataque de pánico, más allá de la droga, fue algo que se venía acumulando y que ese día simplemente estalló. Pero la acumulación de cosas de las que quizás no puedo hablar con mi círculo, ni incluso con mi psicóloga, hizo que mi cuerpo hablara por mí. Pero incluso siendo así, siento que todos pasamos por cosas más o menos similares y todos podemos tener malos viajes porque todos guardamos muchas cosas y, la verdad, el día y el momento en el que todo desemboque hubiese preferido no estar bajo los efectos de la marihuana.

Fuente


Mi conclusión después de tener un mal viaje
     Después de mi pésima experiencia no me hice una anti-drogas, ni creo convertirme en eso nunca. Siempre voy a defender la decisión de una persona sobre su propio cuerpo y sobre tomar sus propias decisiones. Pero sí me posicioné en un lugar un poco más neutro. A veces uno para romper con las obvias estupideces arcaicas que nos impone el Estado, la sociedad o nuestro propio entorno, se convierte en completamente lo opuesto. No es la idea. La idea, para mí, fue entender que las drogas son recreativas y que todos las hemos usado o las usamos para disuadirnos de la realidad. Y que para algunos son funcionales y para otros no. Para mí creí que sí, pero poco a poco me fui dando cuenta de que me dejaba como apaciguada de todo lo que sucedía en mi vida y me impedía concentrarme realmente en mis estudios. También ahora, que no me drogo ni tomo alcohol (aunque vamos a ver cuánto me dura), me doy cuenta de que como no me queda otra opción más que no beber ni fumar, descubrí que la puedo pasar bien igual.
     El tema de las drogas, además de que cada uno las consume por lo que sea que quiera consumirla, es también tener una excusa para hacer o decir cosas que no "podrías hacer" estando sobrio, y cagarse de risa sin drama porque total el resto te ve y dice "bueno, está drogadx o borrachx", mientras que si uno lo llegase a hacer sobrio, uno piensa que el resto lo ve y dice "está demente". Eso lo noté cuando muchas veces yo me fumaba un porro y la otra persona no, e igual terminábamos cegándonos de risa mal y flasheandola mal ambas personas porque yo estaba completamente drogada y la otra persona se sentía también con la libertad suficiente para hacer y decir cualquiera. Es como un efecto contagioso. Si el otro está siendo libre sin culpa, a uno medio se le pega. Además uno estando drogado se permite pensar en cosas que no están relacionadas sí o sí a lo que debe hacer o a cosas que le afectan directamente. Se da un rato para pensar en la vida en general.
     En fin, hoy en día, teniendo la experiencia encima de haber fumado casi diariamente por dos años y haber estado en pareja con dos personas diferentes las cuales siempre fumaban por lo menos un faso todos los días, puedo decir que es una paja fumar todos los días. No está bueno. Y no porque sea como la cocaína que después quedas re quemado, sino porque veo que en ambos se repite que se estancan en sus propósitos, o no pueden bajar de peso porque el bajón de la marihuana te hace arrasar la heladera, o no pueden mantener el ejercicio físico porque te fumas uno y alta paja ir al gym, o no pueden estudiar porque, ¿cómo concentrarte en los LOGARITMOS estando drogado?
     No es una cuestión de blancos y negros. Pero al parecer nuestros mayores o nuestros superiores siempre nos quieren hacer creer que en cuando a la marihuana es todo negro, y nosotros nos queremos creer que es una plantita y que es todo blanco. Y no. No nos hagamos más los giles pensando que la marihuana es sólo mala si tenés un mal viaje como yo, y que sólo te pasa si estás pasando un mal momento, y que la marihuana es maravillosa y perfecta. La marihuana, como cualquier droga, PUEDE llegar a ser mala porque, a pesar de que nos escudamos diciendo que científicamente no genera una adicción, la verdad frente a mis ojos y mis experiencias es que sí PUEDE generar una dependencia. Una dependencia que te pone muchas barreras mientras te pinta flores y colores y te hace creer que te convertiste en la persona más creativa del mundo.

     No me arrepiento de haber fumado. No me arrepiento de haberme emborrachado. Tampoco puedo decir que no vaya a hacer ninguna de estas cosas nunca más. Lo que sí puedo decir es que ya no voy a escudar mis acciones diciendo que son plantitas, o que es un poco de alcohol algunos fines de semana. Son cosas que a veces nos generan daños, que no son mortales como los de otras drogas más pesadas, pero que si se consumen con regularidad también te pueden ocasionar daños, daños que quizás hasta nos sean imposibles de ver.
     A veces extraño fumar, pero porque era un ritual con mi pareja y mis amigxs. No extraño perder la sensación de la realidad bajo una droga, porque ahora descubrí otras formas de perder la sensación de la realidad, sin necesidad de perder el control de mi cuerpo o mi mente. O más bien, sentir una sensación de realidad completamente diferente a la que uno tiene en el día a día. No es necesario fumar o tomar o consumir para salir de tu sistema un rato. Yo hoy me escapé un rato, y fue escribiendo esto.


Mi experiencia: repartir volantes trabajo en CABA

Preguntas frecuentes sobre repartir volantes trabajo medio tiempo

  • ¿Cuántas horas trabajas y cuánto te pagan repartiendo volantes?

Dependerá, imagino, de quién te contrate. A mí me tocaron dos días de repartir casa por casa y dos días de repartir parada en una esquina. En ambos casos trabajé desde las 10 h hasta las 17 h. De 13 h a 14 h almorzábamos, y esa hora no nos la pagaban. Por lo tanto, trabajábamos 6 horas, a $50 la hora. En total, ganábamos $300 al día.    

  • ¿Dónde y cuándo te pagan repartiendo volantes?

A mi me contrató una conocida mía. Ella de lo único que se encargó fue de la entrevista inicial el primer día para ponernos al tanto de la situación y de pagarnos a final de cada semana. Además, cuando teníamos un problema de horario y necesitábamos un reemplazo, ella se encargaban de conseguirlo.

  • ¿Repartir volantes es un trabajo seguro?

No lo sé. Yo, como dije antes, tuve la suerte de que una conocida de la familia nos puso en contacto, por lo que sabíamos que iba a ser algo seguro. Pero hay que tener cuidado. Si no es seguro, lo mejor es ir acompañadas. 

  • ¿Qué tengo que llevar? 

Voy a contar lo que yo llevé yo cuando trabajé, que fue en primavera. El sol fue muy fuerte todos los días de trabajo, por lo tanto siempre hizo mucho calor. Lo mejor es intentar llevar una mochila cuyo tamaño no te sea incómodo, pero sea lo suficientemente grande como para llevar tu almuerzo, el agua, el protector solar y algunos volantes (para no sostenerlos todo el tiempo en la mano). Alguna veces almorzamos allá, pero es un desperdicio de plata. 

  • ¿Cómo ir vestido para repartir volantes? 

Yo siempre me manejé con jean y con remera de tirantes, pero las otras chicas a veces llevaron short. A nosotras el segundo día nos dieron una remera que sí o sí teníamos que llevar puesta: la llevábamos en la mochila, nos la poníamos allá y después antes de volver a casa nos la volvíamos a cambiar. Si querés llevar un gorrito, es buena idea.

  • ¿La gente te trata mal?

Hay gente para todo. En nuestro caso fue especial porque era para una causa debatible, no simplemente propaganda, por lo que obviamente nos comíamos un maltrato que quizás repartiendo otras cosas no te tocaría vivir. Lo importante es mantener siempre una actitud positiva y calma. Vos no tenés la culpa de nada, ni tampoco tenés que defender nada. La poca gente que se me acercó con mala onda se terminó yendo con una sonrisa porque yo intentaba empatizar, ponerle humor y buena onda al asunto. A otras chicas les tocó algún que otro mala onda, pero también se la supieron bancar y después se terminan yendo. 

Mi experiencia: repartir volantes trabajo sin experiencia 

Primera semana repartiendo volantes 

  • Martes 22 
El martes fue el primer día y nos citaron a las 9 a.m. en una oficina. Ahí nos conocimos las cuatro chicas que íbamos a repartir, de las cuales tres de ellas eran mis amigas, así que empezamos con cierta ventaja. Nos explicaron qué, cómo y cuándo íbamos a repartir. Después llegó el hombre que nos contrataba, nos explicó más detalladamente de qué se trataba el volante y nos llevó al lugar el cual iba a ser nuestra cede de encuentro

A todo esto, yo apenas había recorrido el centro porteño para visitar algún teatro o restaurante. Las cuatro chicas apenas sabíamos cómo manejarnos y no teníamos ni idea de ninguna calle más que la 9 de Julio. Nuestro jefe nos dio las calles del recorrido y con el mapa del celular intentamos guiarnos
Este fue nuestro recorrido el primer día:


A simple vista no parecerá mucho, pero la verdad es que es un recorrido importante. Nos dividimos en dos grupos de dos personas cada uno. Mi amiga y yo hicimos el recorrido marcado en rojo y las otras dos chicas hicieron el mismo recorrido pero las calles verticales. Cada una iba en una vereda y teníamos que entrar en los comercios y edificios, uno por uno, dejar un volante y, si nos preguntaban, explicar su contenido. Fueron 6 horas de caminata, en donde no solo nos agotamos físicamente, sino también mentalmente, puesto que no teníamos un mapa señalizado exactamente como el que puse ahí arriba y nos perdimos varias veces. 

En general, la recepción fue buena. Los puestos de diarios, algunos hombres en la calle y los bares particularmente de hombres fueron los que más se encargaron de decirnos alguna que otra babozada, que por suerte no pasó a mayores nunca. Los garages los aceptaban contentos porque entendían del tema. A mí no me tocó nadie mala onda, pero a mi amiga que iba en frente les habrán tocado dos o tres. 

El día terminó con nosotras insoladas, deshidratadas y peleadas. 

  • Miércoles 23 
Este día fue el mejor día de toda mi experiencia repartiendo. Comenzamos nuevamente a las 10 y nos dirigimos primero a las esquinas de Uruguay y Corrientes (primera foto). La esquina donde se encuentra la estatua de Olmedo y Portales es la peor, porque hay tanto tráfico de personas por la salida del subte que es difícil que te agarren. Hay que ponerse lo más cerca de la esquina posible e intentar repartir desde ahí. La esquina en diagonal a esa es mucho más fácil, porque al haber menos trafico de gente es más factible que te lo agarren.  


Luego de tres horas de trabajo y una hora de descanso para el almuerzo, nos dirigimos al Consejo Profesional de Ciencias Económicas (segunda foto), donde ahí sí, fueron las mejores tres horas de todas las que trabajé en los cuatro días. El flujo de gente era notablemente menor al de Corrientes y Uruguay, así que la gente se mostraba más amable y más abierta a recibir volantes. 


Segunda semana repartiendo volantes

  • Martes 29
Este fue, sin duda, el día más agotador físicamente. Nuevamente eramos cuatro, pero esta vez nos mandaron solas a cada destino. Este recorrido, marcado en rojo, fue el mío. La ventaja era que sólo teníamos que repartir volantes en garages, la desventaja era que el recorrido era extremadamente largo y el sol estaba peor que nunca. Además, al ser recorridos por una sola persona, teníamos que hacer ambas veredas. 

La mayoría de los garage lo aceptaron amablemente, otros pocos lo hicieron con un poco de hostilidad (porque no estaban de acuerdo con lo que decía el volante, pero cuando explicaba que yo solamente me encargaba de repartirlos se ablandaba el asunto), y otros aprovecharon para hacer algún comentario desubicado.

Al final del día nos acercamos a la oficina del primer día y nos pagaron en efectivo lo de la semana anterior. 


  • Miércoles 30
Este fue el peor día. Para quien no tenga conocimientos de esta zona de la ciudad, la calle Florida (y Perú) es una calle súper transitada donde es menos factible que te agarren los volantes. Además está llenísimo de extranjeros, y los volantes que yo repartía estaban pensado para argentinos residentes de esa zona o que al menos trabajaran en esa zona. Es difícil distinguir a simple vista a todos los extranjeros, así que más o menos fuimos mechando. 

La verdad la pasé bastante mal, porque además justo había varias manifestaciones diferentes casi en la misma zona, lo que producía mucho ruido, mucho trafico de personas y, especialmente, mucha irritación en la gente que pasaba. Cuando volvíamos de almorzar y nos dirigíamos nuevamente a Florida nos insultaron. Después, mientras repartíamos una mujer fue a decirle barbaridades a una amiga mía. La gente está loquísima, eso se los aseguro desde ya. 

Este fue mi último día, porque ese día renuncié. Todo tiene un límite y ese fue el mío. 


Anécdotas repartiendo volantes

Martes 22

  • El primer día enseguida entendí por qué habían buscado cuatro mujeres para repartir. Es injusto, pero sí es cierto que la gente está más dispuesta a abrirles las puertas a mujeres que a hombres. En general, porque las mujeres sienten más confianza con otras mujeres, y los hombres porque son babosos.

    Si sos mujer, ya sabés que salir a la calle implica: casi siempre, algún grito o rumor por lo bajo de algún hombre. Microcentro pareciera que es el nido de esta gente. No importaba si íbamos con jean, con calzas o con short. Tampoco importaba si íbamos con remera de tirantes, con la remera atada o con la remera casi de pijama que nos daban los que nos contrataron. Siempre había un grito o un murmullo por abajo cuando pasabas por al lado. Siempre. No varía cómo íbamos vestidas, ni en qué zona.

  • Recuerdo que, en una galería en la que entré que era quizás la cuarta en la que me tocaba repartir, cuando estaba por entrar un hombre joven de seguridad me preguntó si estaba repartiendo volantes. Yo le dije que sí y creí que me iba a decir que no se me permitía repartir en esa galería, pero me equivoqué. Me sonrió y me dijo que le de un par y él se encargaba de repartir. ¡¡¡Te quiero mucho, chabón se seguridad!!!

  • La última es que entré a repartir a una "joyería" media clandestina de una galería y el hombre me dijo: "OK. Yo te lo acepto, pero vos aceptá mi oferta: trabajemos juntos. La cosa es así, yo te paso las imagenes de las joyas y vos se la ofreces a tus conocidos y las vendemos. Pasame tu celular".

Miércoles 23
  • Cuando me tocó la primera esquina, la de Olmedo, me encontré compartiendo espacio con un hombre que vendía cargadores portátiles de celular. Amablemente me cedió parte de su espacio, donde había sombra, para que pudiera repartir con más comodidad. ¡¡¡Si ven a un señor vendiendo en esa esquina, comprenlé!!!

  • Después, cuando nos dirigimos a la parte del Consejo Profesional, pasó un señor de unos 60 años y yo le di un volante. Después volvió a pasar y yo no lo reconocí, así que le di otro y me dijo que ya tenía, y nos reímos. Y a la tercera se acerca nuevamente a mí y me mira, y yo le digo: "Tranquilo, no le doy más" y me río. Él me dice: "No, esta vez te doy algo yo". Y me dio un chocolate. Yo le dije que no, que gracias pero no, pero él insistió varias veces así que lo acepté y cuando lo agarré sentí algo duro abajo. Era una tarjeta. Le dije: "¿Y esto?". Y me responde: "Por si me querés mandar un mensajito"

Martes 29
  • Me tocó un garage en el que había unos cinco hombres y me acerqué a decirles que dejaba un volante. Me preguntaron de qué era y yo les expliqué que era de un paro y uno me dijo: "¿Y vos querés que me adhiera al paro?". Yo le respondí: "No sé, yo sólo reparto, piensenlo ustedes". Y él insistió: "¿Pero vos qué decís que haga?". Yo me reí y le dije: "No sé, hace lo que te dicte el corazón". Y me respondió: "Ah bueno, pero si tengo que hacer lo que me dice el corazón me tengo que enamorar de vos".

  • Después hubo un garage en el que me metí y era como un espiral larguísimo que iba hacia abajo y parecía no tener fin. Había solo espacio para un auto, así que si justo alguien bajaba o subía me llevaba por delante. Cuando el señor me vio llegar desde esa bajada se rió agarrándose la cabeza y me dijo que nunca más lo haga, que es peligroso. Me aceptó el volante y me hizo subir por un ascensor.

  • La otra es que con varios me pasó que se me ponían a hablar sobre el volante, como criticándolo, y cuando yo explicaba que yo no tenía nada que ver, que solo repartía, se cagaban de risa y me pedían perdón. <3

Miércoles 30
  • La primera es que pasó un chabón joven altísimo, yo le di un volante y se fue. Después veo que se acerca y me doy cuenta, no sé cómo, supongo que por las facciones, que es extranjero. Nos quedamos hablando un rato porque él quería practicar su español. Un amor.

  • La segunda es un chabón que se acercó para cuestionarme lo que decía en el volante. Yo intenté explicarle y él seguía insistiendo, así que le expliqué que yo sólo repartía y me dijo: "Uh. ¡Yo me acerqué porque quería pelear!".

  • Y la última es una señora que se acercó a preguntarme por una calle y después se quedó contándome un montón de cosas de su vida. Perdí como media hora parada hablando y sin repartir, pero nos reímos un rato. A veces la gente lo único que necesita es a alguien que lo escuche.

Mi experiencia: Sherwood Dungeon online con Clan Z, Clan TH y Clan GTS

Sherwood Dungeon experiencia argentina

¿Cómo comencé a jugar y de qué trata el Sherwood Dungeon?

Recuerdo tener 9 años la primera vez que vi a mi hermanastro jugando al Sherwood Dungeon. Lo había encontrado en la sección de multijugador de la página de Minijuegos, que por aquél entonces era para nosotros lo que hoy en día es para los jóvenes la Playstore de cualquier Smartphone. Así se adentró mi hermano, sin saberlo, al mundo de Maidmarian. Y así me adentré yo, sin saberlo, a un juego que tomaría un papel importante en el desarrollo de mi vida. 

El Internet y las computadoras, si bien no eran una novedad, eran un lujo de algunos. Así que, con tan solo una computadora en mi casa, mi primo y yo nos hicimos simultáneamente adictos al Sherwood. Al principio se trataba de aumentar el nivel y reírte con los otros jugadores. Como el juego no tenía la opción de crear cuentas, mi primo y yo compartíamos la misma. Eso significa que, cuando alguno de nosotros entraba, debía de configurar nuevamente el aspecto de su personaje, que por aquél entonces no tenía muchas variaciones. Así fue que subimos de nivel, conseguimos armas y, mucho tiempo después, encontramos clan. 

¿Qué es un clan y por qué es importante en el juego? 

Para todo aquél que no esté familiarizado con el juego, se podría decir que los clanes son lo que le da sentido al Sherwood Dungeon, y ni siquiera se le podría dar mérito al creador del juego. Según yo, es algo que los propios jugadores inventaron y se fue pasando de boca en boca.

En el Sherwood, un Clan es un grupo de personas que se organizan con una jerarquía casi militar , o a veces como una monarquía, para crear una identidad grupal en el juego. Los creadores del clan eligen el nombre y los rangos, y reclutan gente. A partir del compromiso en las guerras con otros clanes, de la madurez y responsabilidad con la que se juega y de la antigüedad, te van aumentando el rango. Cuanto mayor rango, más responsabilidad en las guerras, más responsabilidad en la organización del clan y mayor respeto de la comunidad. 

Clan Z del Sherwood Dungeon 

El Clan Z fue mi primer clan y también el de mi primo. Poco es lo que recuerdo ya, porque tenía unos 9 años, casi 10. En aquél entonces, si decías que tenías esa edad, nadie quería tenerte en su clan y tampoco nadie iba a ser tan estúpido de darte una responsabilidad muy grande. Así que mentía con mi edad, y decía que tenía muchos más. Quizás unos 14. Para intentar mantener la credibilidad, intentaba ser lo más madura posible. De alguna forma, solía funcionar.

Recuerdo que nuestro clan se llamaba así porque el líder se llamaba Zeta. Lider del cual, por supuesto, yo estaba totalmente enamorada. También recuerdo a Linkin, muy importante en el clan, confidente de Zeta y, creo, novio de una tal Vanesa. Si no recuerdo mal, la base era el Join 69.

Por aquél entonces, cada clan tenía su propio foro que cumplía la función que hoy "cumple" Facebook. Se publicaban las fotos que se sacaban en las guerras, se armaban debates sobre el funcionamiento y la organización del clan, se hablaban sobre topics que nada tenían que ver con el juego y teníamos, al final del foro, un chat en el cual podían hablar todos los que estuvieras conectados en ese mismo momento.

Una anécdota que refleja mi edad es cuando decidí comentar en el foro por primera vez. No recuerdo exactamente sobre qué tema era, pero recuerdo esmerarme muchísimo hasta altas horas de la noche. Al terminar de escribirlo, llamé a mi primo para que me revisara las faltas de ortografía. Mi primo sabía casi tan poco como yo, pero se tomó el atrevimiento de decirme que estaba bien escrito. Semanas más tarde lo volví a leer y no solamente descubrí más faltas de ortografía de las que nunca tuve en mi vida, sino también una dificultad tremenda para mantener la coherencia en lo que decía. Algo me dice que aquél día descubrieron que tenía 9 años. 

También recuerdo que Zeta descubrió que mi primo y yo éramos familiares (intentábamos mantenerlo en secreto) porque nunca nos conectábamos al mismo tiempo, ya que teníamos una sola computadora, y porque cuando nos registramos en el foro pusimos el mismo código postal.

Poco más recuerdo. Sé que usábamos mucho el MSN, que tenía charlas agradables con gente de muchos países, que nos llevábamos bien con los demás clanes y que me entrenaron muchísimo en mi PVP (lucha individual, uno vs uno = Player vs Player). Poco tiempo después, el Clan Z decidió unirse con otro y comenzaron a llamarse VoC (Voces Ocultas). Zeta me habló al MSN para invitarme a unirme y no recuerdo si acepté o rechacé, pero poco tiempo después desaparecí del juego y perdí el contacto con esa gente, para siempre.  


Clan TH del Sherwood Dungeon 

Mi segundo clan importante fue TH, Mathura. Después de haber desaparecido del juego por un tiempo, volví a mis 12 años. Si algo tiene de raro este juego, es que siempre volvías. Era como si algunas personalidades estuvieran diseñadas para siempre volver a reunirse en el Sherwood.

Algo muy curioso es que recuerdo que TH tenía un lema importantísimo que lo repetían hasta el hartazgo: “No aceptamos ofrecidos”. Esto, imagino, se debía a que ya por aquél entonces TH era unos de los clanes más importantes de todo el Sherwood hispano y, lógicamente, mucha gente de otros clanes tenían la intención de unirse al clan y sabotearlo desde adentro. También, y esta era la idea que defendían, es que se suponía que al integrante lo elegían por su potencial y no porque anduviese mendigando un espacio.

El asunto es que yo apenas volvía a jugar hace un tiempo y supe de este clan que andaba haciendo estragos e, ignorante de aquél lema, me quedé en su base (join 75) esperando a que alguien llegara y me reclutara. Entonces llegó una chica, me preguntó qué hacía ahí, le dije que quería unirme al clan… y me aceptó. Es curioso, porque la chica no era ninguna principiante. Cuando supe el lema, nunca le pregunté sobre el asunto. Creo que ambas lo dejamos pasar, porque había sido un error. Pero allí estaba: adentro de uno de los clanes más importantes, y casi que por accidente.

La chica que me reclutó, y en consecuencia me entrenó, se llamaba Hera. Si bien ella nunca supo mucho sobre mí y yo nunca supe mucho sobre ella, la verdad es que llegué a quererla y admirarla mucho. Siguiendo la escala, su entrenadora se llamaba Reyra, y era uno de los personajes femeninos más importantes del clan; cargaba con más experiencia y reconocimiento. El comandante se llamaba Zeus y yo nuevamente, por supuesto, estaba enamorada de él. Ante mis ojos de niña ellos eran maduros, inteligentes, experimentados y mis referentes en el juego. Tanta era mi devoción, que no podía hacer más que quedarme callada para que no notaran que mentía, nuevamente, con mi edad, diciendo que tenía 15.

Por otro lado, otros personajes que recuerdo: 
  • Rafa-PUNK, que fuimos amigos. 
  • MiLkka, que no le gustaban los clanes. 
  • Flecha Verde, que era el graciosito. Jugaba a la mancha y entraba siempre con nombres diferentes. 
  • Hades, que era el abuelo que contaba historias. 
  • Kira. 
  • PariS, que tenía unos 14 años y aun así era súper respetado y admirado por todos.
El clan enemigo era AG ("Ángeles Guardianes") que daban un poco de vergüenza ajena. Y el único clan aliado era LS ("Legión Sagrada"), que era un clan histórico y súper admirado. También recuerdo a los DM ("¿Demonios?"), que creo recordar que eran neutrales. 

Ahí terminan mis recuerdos. Por alguna razón, otra vez dejé el juego, sin despedirme de nadie y perdiendo contacto con ellos para siempre. Otra vez. Afortunadamente, esta vez lo que sí conservo son fotos que voy a poner al final de esta entrada. 

Clan GTS del Sherwood Dungeon

A mis 15 años retomé el juego. Yo estaba en el teleport 3 (de nieve) subiendo mi nivel y apareció un jugador que me pidió un PVP. Lo perdí, creo (siempre perdía), y él me invitó a unirme a su clan. Yo le dije que sí y me pidió mi Facebook. Por aquél entonces ya el MSN estaba casi extinto, los foros abandonados y el Facebook se lo adueñó todo. Por una cuestión de verificar que al que estuvieras reclutando no fuera un espía, un troll o simplemente un multicuentas, se pedía el Facebook. Pero yo no pasaba mi Facebook real ni ninguna información personal nunca. Le dije que no tenía, así que supuse que me iba a descartar, ya que sería lo más lógico. Pero no. Me dijo, “Bueno, hazte uno”, y así lo hice. Como si fuera la cosa más normal del mundo, me creé un Facebook falso y entré al clan. 

A partir de acá, todo es muy reciente, así que no voy a entrar en detalles. Pero voy decir un par de cosas: 
  • Al principio y como creador, recuerdo a Ian, que poco tiempo después desapareció. 
  • Después de Ian, Júpier, Leo (quien me reclutó) y Shaori (quien me entrenó) tomaron las riendas del clan. 
  • Luego, Leo creó una segunda rama del clan a la que llamaría AE y que terminaría por reemplazar a GTS, ya que todos siempre lo seguían a Leo. 
  • Júpier siempre anduvo en cosas extrañas, era multicuentas, era espía, mentía diciendo que tenía cáncer, entre muchas otras barbaridades. 
  • Leo siempre fue una excelente persona que recordaré con el cariño más grande. 
  • Hubieron muchas personas excelentes en el clan con ideas claras y fuertes, pero que por temor, por falta de tiempo o motivación, jamás pudieron concretar.
En GTS me entrenaron como en ningún otro clan jamás lo hicieron y me llevo los recuerdos más gratos y también más dolorosos del juego. Aprendí a confiar y a desconfiar; a esforzarme y a saber cuándo rendirme; a intuir a quienes tener cerca y a quienes no.


¿Qué experiencias me llevo?

  1. Aprendí que podía llegar a enamorarme de una ilusión y sufrir por desamor en un juego.
  2. También me enamoré de Leo y estuvimos juntos unos cuantos meses en donde nos hicimos compañía en nuestras vidas reales mediante mensajes constantes. Me enseñó que podía ser valorada en los momentos muy duros para mí. 
  3. Me hice una amiga con la cual compartí muchísimos sentimientos y pensamientos profundos y valiosos, y con la cual generé un vínculo que nunca antes había generado con nadie. (Alice/ Alkúni)
  4. Me hice otra amiga del alma, casi hermana, que dudo que vaya a dejar de hablar con ella nunca. Es mexicana, se llama Bety, y me vino a visitar a Argentina. Es la persona más buena, divertida y amable que conozco en esta vida. 
  5. Conocí a alguien que pareciera ser la ANTÍTESIS de mí misma, pero de alguna forma aprendimos a llevarnos bien. Aún sigo hablando con él (Slairk), y me parece una persona excelente y muy diferente a lo normal. 
  6. Conocí a dos personajes con los cuales me reí muchísimo. Uno me hizo feliz en un momento muy triste de mi vida (Pino) y otro que me enseñó que, a veces, el cariño no es suficiente y las personalidades simplemente no son compatibles (Gabi/ Hieloabd). 

¿Por qué ya no tiene sentido jugar al Sherwood Dungeon?

Estos son algunos de los problemas que vi en el juego la última vez que entré, hace 2 o 3 años:
  1. Hay demasiados argentinos. Que no se malinterprete: soy argentina y me agrada compartir el mismo humor o expresiones con ellos, pero es que hay demasiados en comparación con otros países. Para cuando yo empecé el juego, la mayoría eran mexicanos, después hubo una oleada de españoles y esta última es casi completa de argentinos. Y algo característico, aunque me duela admitirlo, es que los argentinos A VECES podemos ser más maleducados, conflictivos e irrespetuosos que nuestros hermanos latinoamericanos.

  2. Nadie se compromete con el Clan.  La mayor parte de la gente se une a un clan, se aburre, no quiere cooperar en guerras, no quiere aprender pvp y, para colmo, cuando no le gusta algo va y se une a otro. La lealtad era algo valioso antes, ahora me pregunto si alguno sabrá el significado de esa palabra en un juego. Que me llamen anticuada, pero el Sherwood sin gente comprometida en los clanes no tiene sentido. Es como un chat de badoo.

  3. No saben liderar. El que sabe no se anima, y el que no sabe encabeza el Clan.
     
  4. No hay gente madura. Lo cual, si lo pensas bien, no es malo. Si la gente madura no está jugando Sherwood, imagino que estará haciendo algo interesante allá afuera, en la vida real. Pero yo recuerdo que, cuando empecé a jugar, no solo los que tenían 16 ya hablaban con mucha madurez, sino que había gente incluso más mayor jugando, de veintipico o hasta treinta años. Esto se podía dar porque había otra gente madura que podía darle una charla entretenida. Hoy, una charla entretenida que no parezca de dos chimpancés de 2 años, prácticamente no existe.

  5. La excusa de "Es solo un juego". Esta es la causa de la mayoría de los puntos anteriores. Cuando alguien se tomaba en serio el juego, entrenaba mucho o le ponía mucho empeño, los demás lo descalificaban diciéndole: "Es solo un juego". Sí, es solo un juego, pero ¿desde cuándo esa es una excusa válida para jugar a algo tan mal? Justamente, es un juego, así que vamos a jugar bien, esforzarnos e intentar ganar.

  6. Hay juegos más entretenidos. Convengamos que el Sherwood no es precisamente el juego más entretenido y con mejores gráficos. En su momento, fue un buen juego porque había gente buena jugando. Ahora esa gente está jugando otra clase de juegos, o bien ya son demasiado adultos y renunciaron a la diversión juvenil.

  7. Los jóvenes de la década de los 90 ya crecimos. Le guste a quien le guste, le pese a quien le pese, fue la juventud más interesante del juego. El Sherwood Dungeon murió y ahora solo existe en la memoria y en los corazones de quienes pasamos grandes ratos de nuestras vidas ahí. Será trabajo de las próximas generaciones hallar sus propias chispas y, quizás, solo quizás, algún día este juego pueda a volver a ser lo que alguna vez significó para mucho de nosotros: un segundo hogar. 

Conclusión: jugar Sherwood Dungeon sin descargar nada

En conclusión, el Sherwood Dungeon me dio muchas más experiencias de las que cualquier otra persona podría creer. Me dio gente valiosa y buenas anécdotas. Me enseñó a confiar y a desconfiar, a comprometerme, el valor de la lealtad y del esfuerzo. Me mostró culturas de otros países, y me hizo aprender sobre amor y amistad. Me mantuvo fuera de los estereotipos normales que se le asignan a las cosas y/o relaciones sociales. Pero, por encima de todo, me divirtió un montón.

Los invito a dejar sus experiencias, sus recuerdos, o lo que quieran aportar en los comentarios.


Fotos viejas del Sherwood Dungeon

No me acuerdo nada de esta gente.

Este fue un clan que duró pocas semanas, del cual no recuerdo ni cuándo formé parte.
Supongo que fue después de TH y antes de GTS.
A veces ganaba de suerte.
Fotos aleatorias.

El clan más injunable del mundo.
La mayor parte del tiempo, perdía. 
Me acuerdo que se entregaban medallas a los que siempre se quedaban
hasta el final de las guerras. Esta fue la única vez que me quedé hasta al final...
Pf, al cabo que ni quería la medalla.

Cuando el pvp era igual con o sin armas.

Entrenamiento de PVP

Reunión femenina en la base.

No recuerdo llevarme bien con esta chica, pero le copié el estilo.

Hades aparece en los comentarios. Desearía tener una foto de él.

Alumnas y maestras.

Perdiending.

La cuenta de Zeus en MSN. 

Foto tomada por Rafa. Me la pasó por MSN.

Hera y yo. Recortada en miniatura para que entrara justo en la foto del MSN.
Patético como mi vida.

Leo como Nicátor, Júpier como Apolo y yo resistiendo sola contra cuatro SN


Sick también fue amigo mío, aunque nunca fuimos del mismo clan.


Alice odiándome y Morjoni (su hermano) en el chat.



Un DM desubicado (?.
Mis habilidades en paint.




Primer matrimonio homosexual inaugurado por mi mujer y yo (?.

Primer matrimonio heterosexual, porque éramos inclusivos.

Un ex SN amigo mío




Matando un TH "importante" siendo GTS

Hw, un clan de cuarta. Júpier como Lao y Ian se ve al fondo. 

Haciéndome la espía y usando ARES.

"GANARON UNA BUENA PATADA EN EL CULO ESO GANARON"


Primera practica organizada por mí cuando era capitana de AE.



Yo intentando conquistar a Ian (nunca funcionó).




Mis primeros reclutas GTS- AB










Nuestro bello swd con barco







Slairk, mi bbbbb 


Tabber el noob








SN tratando de reclutarme mientras yo tenía una cuenta falsa.